Para todas aquellas personas que están empezando a valorar la idea de
adquirir una vivienda, una de las tareas que se van a hacer más comunes
hasta que consigan encontrar la vivienda deseada y firmen toda la
documentación van a ser las visitas a inmuebles en venta.
Conviene
armarse de valor y dejar la impaciencia a un lado si queremos encontrar
una casa sin tener que sufrir, con posterioridad a la venta, las
consecuencias de no haber sido exhaustivos con la visita y la inspección
a la misma. En este sentido conviene pecar de pesado e imprudente y
evitar sorpresas futuras.
No seriamos los primeros que tras
adquirir una vivienda nos encontráramos con que tiene desperfectos que,
en su momento no apreciamos, y que según la escritura de compraventa
corren de nuestra cuenta. Goteras, fugas de calefacción e incluso
derramas programadas por la comunidad de vecinos, a las que deberemos
hacer frente queramos o no.
Conviene pues seguir determinadas
reglas de oro, que todos los expertos señalan, para que nuestra visita a
los inmuebles de cómo resultado la compra de una vivienda en las
mejores condiciones y al mejor precio.
El primer consejo que debemos
tener en cuenta se podría resumir en un refrán: "visteme despacio que
tengo prisa". Sea cual sea nuestra situación
debemos olvidarnos de las
prisas a la hora de planificar nuestras visitas.
Lo cierto es que
muchas personas acumulan un número de visitas importantes en un espacio
corto de tiempo, intentando aprovechar lo más posible el tiempo libre
que tienen. Pero eso se puede convertir en un error y en la posibilidad
de no detectar a tiempo problemas en el inmueble. Como norma general
deberíamos dedicar al menos veinte o treinta minutos por vivienda, para
el interior, y otros veinte minutos para el exterior.
La segunda
regla de oro de las visitas a una vivienda en venta hablan de que los
interesados,
los dos si son pareja o el único interesado, deben ir a la
visita para tener una mejor visión de las condiciones generales de la
vivienda. En caso de ser uno solo el interesado, una vez detectada una
vivienda que responda a sus objetivos y visitada de forma satisfactoria
por primera vez, conviene girar una segunda visita acompañado de alguien
de confianza que pueda ayudarnos a detectar aquellos inconvenientes que
pueda tener el inmueble y en los que no hayamos reparado.
Un
tercer aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de hacer una visita
a una vivienda en venta es que
no solo compramos la vivienda en sí
misma, lo que llamaríamos su interior, sino que también adquirimos el
exterior de la misma. Nos referimos a su perímetro exterior en caso de
viviendas unifamiliares y a las zonas comunes en caso de edificios.
Conviene
efectuar una buena inspección de dichas zonas que nos permitan un doble
objetivo, por un lado detectar imperfecciones que nos puedan originar
en un futuro derramas a las que deberemos hacer frente. Por otro lado y
en función de dicha inspección podemos conseguir rebajas en el precio
final de la vivienda.
El momento de la visita es el adecuado para
investigar por el mismo edificio y por la zona colindante los precios
de venta de otras viviendas. De este modo conseguimos saber si el precio
solicitado por el propietario de la vivienda se ajusta al "valor del
mercado" más cercano o si está por encima de éste.
No olvidemos
que a la hora de negociar el precio es más sencillo hacerlo sobre
viviendas de segunda mano que sobre viviendas nuevas, y que si alrededor
de la vivienda elegida encontramos otras que se ofrecen a menor precio,
podemos llegar a lograr importantes descuentos.
Es evidente que,
con toda probabilidad, no vamos a disponer del tiempo que quisieramos
para poder realizar la visita a la vivienda, pero si hemos encontrado
una que de verdad nos gusta y estamos planteándonos seriamente su
compra, conviene que la visitemos en el momento del día en que suponemos
habrá más "ambiente".
De esta forma vamos a poder
valorar el
impacto de factores como el tráfico, los ruidos de los comercios
circundantes y el ruido ambiente en general. La contaminación acústica
de una vivienda puede variar significativamente en diferentes
horas del día, por ejemplo si tenemos cerca bares de copas, conviene
visitar la zona en días de ocio y en horario nocturno para ver
exactamente su influencia.
Ni que decir tiene que en
la
inspección a la vivienda debemos encontrarlo todo en perfecto estado. En
ocasiones los dueños van a intentar hacer pasar como pequeños
desperfectos sin importancia determinados problemas con puertas,
ventanas, etc., y en ese sentido debemos ser inflexibles y exigir el
arreglo de los mismos previo a la venta o bien una rebaja en el precio.
Debemos ser capaces de valorar económicamente el coste de los arreglos
de dichos desperfectos y repercutirlos en el precio de la venta.
En
cuanto a la documentación debe estar toda en regla. En ese sentido
debemos recabar del vendedor toda la información necesaria con respecto
al título de propiedad de la vivienda, reformas realizadas, cargas
pendientes, etc. Y por supuesto tendremos que valorar aspectos como el
importe del recibo de comunidad, del IBI, así como otros gastos
inherentes al edificio.
Hay preguntas que pueden resultar
incomodas de hacer pero que no deben quedar en el tintero cuando
realizamos la visita a una vivienda en venta que, realmente, nos
interesa. En este sentido conviene ser pesado y no olvidar que estamos
adquiriendo un bien para el que, probablemente, nos tendremos que
hipotecar durante gran parte de nuestra vida y que más vale tener claras
todas las dudas que arrepentirnos con posterioridad de no haber
preguntado lo suficiente.
Por último nuestra actitud en la visita
debe ser tranquila. El vendedor debe tener claro que no tenemos prisa y
que no vamos a quedarnos con lo primero que encontremos. Mejor hacerle
creer que estamos valorando entre dos o tres viviendas más que darle la
impresión de estar completamente centrados en la suya.
Nuestro
objetivo final debe ser el conseguir un descuento en el precio de venta
de la vivienda de entre el 10% y el 20%, dependiendo del tipo de
vivienda y de si la pone a la venta una promotora o un particular.